Por tercer año consecutivo me invitan a la Flow! Summit de Younity en español, y quiero celebrarlo contigo antes que con nadie.
Siento una inmensa gratitud mientras escribo esto. Tres años seguidos hablan de algo que se construye despacio, conversación a conversación. Tú formas parte de esa construcción cada vez que lees la Noti Ka, escuchas el podcast, te quedas un rato reflexionando una pregunta en alguna publicación de Instagram. Gracias por recorrer esto conmigo, Kaminante.
Una semana con muchas puertas
Del 6 al 12 de noviembre, más de 120 mentores y maestros espirituales de talla internacional compartirán su trabajo en español. Puedes entrar gratis. Cada charla estará disponible sin costo durante 48 horas, y después se cierra.
Entre las voces de esta edición están Eckhart Tolle, que hablará del presente más allá del ruido mental. Gabor Maté llevará su mirada sobre el trauma y la infancia. Bruce Lipton propondrá pasar de la crisis a la cooperación, y Byron Katie conversará sobre cómo liberarnos del sufrimiento. Sadhguru, Neale Donald Walsch, Joe Dispenza, Lynne McTaggart y S. S. el Dalái Lama completan una lista que, en otro momento de la historia, habría exigido cruzar el mundo para escuchar a una sola de estas personas.
Alberto Villoldo, por ejemplo, traerá el arte de bailar con el destino y transformar lo heredado. Esa frase sola ya merece una pausa.
Cada voz abre una habitación distinta de la misma casa
Algunas voces te llevan al cuerpo. Otras te llevan al corazón, y otras te dejan en un silencio que al principio incomoda. Lo curioso aparece cuando escuchas con atención: empiezas a notar cuál de ellas te afloja los hombros, cuál te aprieta la garganta y cuál te dan ganas de cerrar los ojos un segundo para seguir adelante.
Esa reacción es información. Tu cuerpo ya sabe qué parte de ti está siendo tocada.
Hay una voz que repite el nombre que te pusieron y lo que esperan de. Esa es tu Ren. Hay otra voz que se activa cuando uno de estos maestros dice algo que te irrita sin razón aparente. Esto apunta a tu Sheut, la sombra que todavía no has mirado de frente. Y hay una voz más quieta, que no discute: la de tu Ib, tu corazón, que reconoce lo verdadero antes de que la mente encuentre argumentos.
Una semana entera de escucha es una buena ocasión para distinguirlas.
Escuchar también es una forma de elegir
Hay quien llega a un evento como este esperando que alguien le diga qué hacer. Hay quien llega buscando permiso. Con el tiempo uno descubre que ninguna de estas voces, por sabia que sea, va a vivir tu vida.
Lo que sí pueden hacer es devolverte a ella, a tu verdadero camino.
Cuando una frase te suena a algo que ya sabías, ese reconocimiento tiene un nombre en mi trabajo: es tu autoridad interna saludándote. Aparece como una calma breve en el pecho, un asentimiento del cuerpo. Quienes vinieron antes que tú hicieron lo que pudieron con lo que cargaban, y volver a tu autoridad incluye dejar de repetir sus decisiones por inercia, sin juzgarlos y sin olvidarlos.
Mi charla llega el tercer día, el Día del Poder, y gira alrededor de una pregunta que atraviesa todo mi trabajo: ¿cuánto de lo que decides realmente te pertenece? No voy a adelantarte más. Prefiero que la escuches allí, en medio de las otras voces, porque creo que conversa con ellas.
Cómo recorrer la semana
Te propongo algo sencillo. Antes de que empiece, elige tres charlas que te llamen y márcalas en tu calendario, porque la ventana de 48 horas pasa rápido. Mientras escuchas, ten cerca una libreta y anota las frases que se repitan en voces distintas. Cuando maestros de tradiciones muy diferentes coinciden en algo, vale la pena detenerse. Y al terminar cada día, pregúntate qué sentiste en el cuerpo antes de preguntarte qué pensaste.
Quizá descubras que, entre tantas voces, hay una que llevas años intentando oír y que nadie más puede decirte.
¿Qué pasaría si esta semana fuera el umbral donde por fin la escuchas?
Infinitas bendiciones.