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La sombra del excluido

En toda persona existe un brillo constituido por los dones que lo caracterizan y que por lo general es el lado social, lo que se muestra y demuestra a los demás, sin embargo así como existen cualidades de brillo también se están las sombras. No queremos ver que esas cosas están en nosotros, y las vamos manteniendo ocultas de manera inconsciente. Está en nuestro destino encontrarnos con ellas e integrarlas.

Todos tenemos una sombra, que es diferente e inherente a cada quien. Era una parte del alma, para la espiritualidad del antiguo Egipto, y le llamaban Sheut. Existe independientemente que intentemos ignorarla o negarla. Su origen podría estar en alguna parte de la historia ancestral, inserta en el Holograma de nuestra familia, un pasaje que aún no conocemos y que estamos destinados a confrontar. No ha sido develado, pero lo será. De esta manera reflejamos un aspecto de la personalidad en particular, difícil de ser aceptado, que tendemos a rechazar y que proyectamos en otros, generándonos ira, miedo, asco, vergüenza, culpa. Tanto en el ámbito familiar como en el social, suelen haber aspectos en los cuales no necesariamente nos la llevamos de la mejor manera con otras personas. Con certeza podemos encontrar en los contextos social y laboral patrones repetitivos que nos llevan al estrés, la angustia, el dolor, la incomodidad. Allí se esconde nuestra sombra al acecho.

En el camino de la vida nos vamos a encontrar con espejos que van a mostrar el dolor que se puede sentir, el estrés que va acumulando, las incomodidades que se experimentan, los dramas que se sufren y las creencias que orientan nuestro comportamiento; es aquí que el ego hace proyecciones como un sistema de protección. Este cúmulo de situaciones va generando un dolor que muchas veces no dejamos fluir y lo mantenemos guardado, gestándose un aumento del sufrimiento, sin permitirnos superarlo para que se transforme en enseñanza.

Esta situación nos encierra en una cárcel de repeticiones en la creación de nuestra realidad. Los patrones se dan una y otra vez. Para salir de allí y liberar a las generaciones futuras debemos reconocer el dolor del pasado, nuestro y ancestral, permitirnos fluir hacia la sanación y la integración del aprendizaje. En el árbol genealógico, podemos ver cómo se proyectan estos patrones en la próxima descendencia, por lo que si no arrojamos luz en el alma familiar, esas historias sombrías seguirán acompañando a sus miembros en la búsqueda de la sanación. Muchas veces, la sombra nació en un excluido del sistema familiar, y la llevamos en nuestro cuerpo, nuestras relaciones de pareja, nuestra cuenta bancaria, nuestro mundo emocional o mental.

Por esto la terapia es esencial, es un camino de autoconocimiento, curación y libertad, como emprender el Viaje del Héroe. En toda familia nace alguien que se aboca a investigar la naturaleza del inconsciente familiar, alguien que querrá sanar a los excluidos. Hay tendencias que no nacieron en nosotros, cosas que nos han venido afectando en nuestra vida diaria o en varias generaciones, pero a través del estudio del árbol nos hacemos responsables y podemos solucionar, podemos hacer el cambio. Por eso debemos profundizar en ese holograma familiar para buscar, encontrar y procesar esas partes extraviadas o que nos han mantenido ocultas y posteriormente poder integrarnos con mayor armonía, ya sin tantos nudos en nuestra historia. 

En la cultura occidental es muy frecuente el rechazo a la sombra, a todo lo feo, se busca evitar el miedo, por lo que nos acostumbramos a no tratar temas que tengan que ver con eventos desagradables o confusos que nos afecten, por lo que terminamos inmersos en una realidad maquillada de felicidad, donde aspiramos que sólo lo bueno se destaque y  a la vez negando la oscuridad de eventos que ocurrieron y están ahí, latentes para mantenernos atados, para que se afiance una repetición de historias y no se logre superar esa situación.

Cuando reconocemos la existencia de la sombra en nuestro ser y nuestra vida, podemos aceptar y enfocarnos en la búsqueda de sanación. Esto no es un proceso rápido y es difícil afrontarlo por sí solo, por eso se hace necesario un acompañamiento especializado que pueda conducir con seguridad ese transitar para dilucidar las sombras presentes en nuestras vida. 

Entre las experiencias que vengo facilitando y compartiendo en mis diferentes redes sociales hay encuentros virtuales como mentorías grupales, cursos y talleres, también encuentros de sanación, como el Retiro a la Pluma Sagrada. También puedes contactarme para trabajar conmigo en sesiones individuales 1 a 1 . Con todo mi cariño pondré mi corazón y mi experiencia para que consigas lo que buscas, sanes y despiertes tu poder de creación de tu realidad.

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