Estoy acostumbrado a dar, pero no tanto a recibir.
En las últimas semanas me ha tocado recibir tanto, tanto, tanto, que me incomodé. Me sacó de mi zona de confort y no lo pude ver con claridad… hasta hace literalmente dos horas.
Ahora me siento en deuda.
Escribo estas líneas en el avión de regreso a Venezuela, luego de ver la película del Joker con Lady Gaga… (un completo delirio, debo acotar). Me gustó, en contra de la opinión popular, pero de eso no quiero hablar.
En este largo vuelo de vuelta a casa, he podido meditar un par de veces, dormir un rato y escuchar algunos episodios de Podcasts.
Uno de ellos me mostró esto de mi incapacidad para recibir, y me dolió.
He hecho algunas reflexiones sobre lo que me dejó este viaje, pero me siento en verdad abrumado y no sé por donde empezar. Prometo compartirte mi aprendizaje, ese que nutre el alma luego de lo bueno, de lo que no parece bueno (al menos en el momento) y de lo mágico.
Luego de haber terminado esta gira, no me cansaré de agradecer, por ejemplo, a Melina y Juli, a Daniel y Marión, que abrieron sus casas para recibirme como uno más de sus familias. Sus atenciones para hacerme sentir cuidado, acompañado, fueron infinitas, y deseo que el Universo se los multiplique de vuelta. Recibí mucho más de lo que di…
Agradezco también a Alexandra, Irina, Apollonia, Almudena y Lucy que participaron activamente con roles importantes de colaboración o coordinación.
Me siento muy complacido de haber tomado acción inspirada con esta cuarta visita a España, porque veo crecer la tribu europea con más corazones que resuenan con mis propuestas: retiros, conferencia y consultas.
La energía del modelo Partes del Alma y de los Caminos Cuánticos tocó en esta oportunidad más de cuarenta personas entre todos los eventos, y eso es un verdadero hito.
Fue un reto (un completo delirio como la locura del Joker con Lady Gaga) programar una gira en España por dos ciudades, en locaciones diferentes, durante tres semanas, con tres retiros, colaboraciones improvisadas, una conferencia y más.
La enseñanza de lanzarse al vacío sintiendo vértigo y miedo, pero confiando en la gente, teniendo certeza en la vida, en el Creador, en el Universo, en los amigos, en la tribu, no tiene precio.
Aunque no haya integrado completamente lo vivido, porque aún tengo la sensación de que al polvo del camino le falta por asentarse y permitir la claridad, sí he podido ver algo valioso: No solo fui a España a dar, como lo dije varias veces… también fui a recibir, o mejor dicho, a aprender a recibir.
Mi incomodidad tenía sentido.
Comienzo apenas a entender que una gira centrada en la abundancia consciente, en la experiencia de mi libro Te amo, Dinero, tenía que poner a mi Ego en restricción, a mi alma a recibir más… es decir, a aprender a recibir más de lo que estoy acostumbrado, aunque eso me incomodara.
Te comparto un mantra del Podcast de David Ghiyam que escuché hace un par de horas y que me dio una amorosa cachetada:
“Le pido al creador que me abra los ojos, que me muestre que todo lo que yo creo que necesito y creo que me falta, ya está conmigo.
Me rindo y dejo ir todo lo que me ata emocionalmente a personas, objetos, validación y necesidad.
Corto todas esas ataduras.
Me estoy sintiendo 100% completo dentro de mi.
Tengo abundancia ilimitada.
Tengo amor ilimitado.
Ya tengo validación ilimitada.
Todo lo que deseo ahora es dar y servir, aunque eso signifique recibir.
Mi capacidad de recibir también estará al servicio, no porque lo necesito, sino porque los demás también sienten placer y alegría cuando comparten conmigo.”
Gracias Universo por cada pequeña muestra de que todo va de acuerdo al plan del Creador.
🙏🏼
P.D. Pero como no se me quita el hábito de dar, te dejo por acá el último episodio del Podcast La escuela del todo compartí la conferencia que di la semana pasada en Madrid. Que la disfrutes. (Cuando recibimos más, damos más, jeje)